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Los primeros 1000 días de vida: una oportunidad única e irrepetible

¿Sabías que la nutrición podría impactar en el futuro de los bebés?

Los primeros mil días de vida del ser humano, inician desde el mismo instante de la fecundación y abarcan dos etapas; la primera corresponde a los 270 días desde la concepción hasta el nacimiento y la segunda representa los dos primeros años de vida del bebé (730 días).(1)

La creciente evidencia científica indica que los primeros 1000 días de vida corresponde a una etapa trascendental en el desarrollo del niño, ya que en este momento se llevan a cabo muchos procesos  decisivos de crecimiento y desarrollo de órganos, tejidos y sistemas. (1)

Debido a la gran importancia que representa este periodo se lo ha denominado como una ventana de oportunidad única e irrepetible, en la cual se establecen las bases para el bienestar físico, intelectual, nutricional, emocional e inmunológico del niño.(2)  Los daños que se generen durante estos primeros mil días tendrán consecuencias irreversibles en el individuo, por lo que la prevención es fundamental.

Los estudios han comprobado que el ser humano en formación es susceptible a cambios epigenéticos desde el vientre materno(2); es decir, la epigenética permite explicar aquellas variaciones de expresión de los genes, bajo la influencia del medio ambiente (alimentación, sedentarismo, etc.) durante diversas etapas del desarrollo y la edad adulta, sin modificar la secuencia genética. Un ejemplo para comprenderlo, sería el de los gemelos que tienen el mismo ADN pero pueden ser diferentes y, sobre todo, tener o desarrollar enfermedades distintas.

En definitiva, podemos cambiar la expresión de ciertas enfermedades mediante la adopción de un adecuado estilo de vida, incluso desde antes de la concepción y por supuesto durante la gestación y los primeros años de vida; por lo cual se aconseja tener una correcta nutrición y evitar el sedentarismo.(2) Es así, que este periodo representa una oportunidad para formar las bases de la salud del niño para su futuro; también conocido como programación metabólica temprana.(3)

La nutrición en los primeros 1000 días de vida es la clave esencial para tener una  vida sana en el futuro. Debido a que los niños y niñas son un grupo poblacional que es propenso a los desequilibrios dietéticos; es decir, al consumo insuficiente o excesivo de ciertos nutrientes y calorías, es de vital importancia cuidar la nutrición de esta población para apoyar su crecimiento y desarrollo de una manera saludable y adecuada.(4)

La evidencia científica ha demostrado que la nutrición y estilo de vida antes y durante el embarazo, la lactancia y la primera infancia, inducen efectos a largo plazo en la salud futura del niño, incluido el riesgo de padecer enfermedades comunes no transmisibles como la obesidad, la diabetes y las enfermedades cardiovasculares.(5)

Por lo tanto, la leche materna es el alimento único e irremplazable que deberían consumir los bebés, debido a que suministra todos los nutrientes que garantizan un desarrollo adecuado, previene infecciones y estrecha la relación del binomio madre-hijo.(6) La lactancia materna exclusiva se recomienda según los distintos organismos OMS, Academia Americana de Pediatría (AAP), Sociedad Europea para Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica (ESPGHAN) hasta los primeros 6 meses de vida, y se recomienda la continuación de la lactancia materna después de introducir la alimentación complementaria y mantenerla durante los primeros 2 años, hasta que la madre y el niño así lo deseen.(6-9)  Y en el caso de requerir una fórmula infantil como lo menciona ESPGHAN a través de su comité internacional de expertos, esta debe contener ingredientes en las cantidades que sirvan para un propósito nutricional y que aporten un beneficio al lactante.(10)

Existen diferentes aspectos que debemos tomar en cuenta para garantizar la buena nutrición del bebé:

1) Durante el embarazo brindar los nutrimentos necesarios para el desarrollo cerebral y del sistema inmunológico como proteínas, hidratos de carbono, hierro, calcio, cobre, ácido fólico, yodo y ácidos grasos poliinsaturados.

2) Desde el nacimiento hasta los dos primeros años de vida procurar la lactancia materna, ya que contiene todos los nutrientes necesarios como: proteínas de alto valor biológico como Alfalactoalbúmina (11) que ayuda en el bienestar digestivo, mejora la absorción de hierro, calcio, zinc. La alfalactoalbúmina también contiene triptófano que es precursor de serotonina (hormona de la felicidad) y melatonina, neurotransmisores que regulan el apetito, el humor, la percepción del dolor y el patrón de sueño. Por otro lado, la alfalactoalbúmina también posee cisteína que es un precursor del glutatión (sistema antioxidante) y de la taurina, aminoácido que juega un papel importante en el desarrollo del cerebro.(11) 

Adicionalmente, la leche materna tiene como carbohidrato predominante a la Lactosa. (12) que es fuente de galactosa la cual es muy importante para el desarrollo del sistema nervioso central, apoya en la inmunidad, es fuente de energía y además promueve la absorción de calcio y hierro.

Este punto es muy importante porque en el caso de requerir una fórmula infantil debemos asegurarnos que esta no contenga azúcares añadidos como sacarosa, fructosa, sólidos de jarabe de maíz, ya que estos han sido estudiados y se los ha relacionado como un posible factor de riesgo para que el niño a futuro presente sobrepeso, obesidad y evidentemente tendría mayor probabilidad de desarrollar otras enfermedades como Hipertensión Arterial, Diabetes tipo 2, Dislipidemias, Hígado Graso no Alcohólico, Enfermedades Cardiovasculares e inclusive caries dentales. (13 – 14) Por lo tanto, la Academia Americana del Corazón (AHA), recomienda que los niños menores de 2 años no consuman ningún tipo de azúcar añadida. (14)

De tal manera, es muy importante que en esta edad los niños tengan una alimentación diversa para impulsar su crecimiento y así dar forma a sus preferencias de sabor hacia alimentos saludables.

3) Finalmente, la niñez temprana: es la mejor etapa para establecer hábitos de  alimentación saludables. Los niños necesitan de una alimentación variada que incluya verduras, frutas granos integrales, etc. Y además nunca olvidarnos de micronutrientes claves como el hierro el cual nos ayuda en el desarrollo neurológico, la colina muy importante para fomentar la memoria, la taurina y luteína que son indispensables para el desarrollo de la visión del bebé.

4) Y recordemos que la alimentación infantil debe realizarse en familia y en un entorno agradable, para estimular el apetito y los buenos hábitos alimentarios. (3)

La buena nutrición durante los primeros mil días es la clave para: garantizar un desarrollo cerebral adecuado, fortalecer y madurar el sistema inmunológico, lograr un óptimo crecimiento de los niños, disminuir el riesgo de presentar enfermedades en la vida adulta y por supuesto, formar hábitos alimentarios perdurables.

¡Recuerda!

No se puede reiniciar el reloj de los primeros 1000 días de vida, por lo tanto, debemos garantizar una correcta alimentación en este importante periodo ya que definitivamente una adecuada nutrición impactará en la vida del bebé.

Dra. Isabel Espinosa Cueva
  • Médico graduada en la Universidad Central del Ecuador
  • Especialista en Medicina Interna – Universidad Central del Ecuador
  • Máster en VIH/SIDA – Universidad del Rey Juan Carlos de España
  • Máster en Nutrición y Salud – Universidad Internacional de Valencia España
  • Diplomado en Medicina Basada en la Evidencia de la Universidad Anáhuac de México
  • Miembro Asociación Ecuatoriana de Medicina Interna 
  • Gerente Médico Sanulac Nutrición Ecuador
  • Mail: isabel.espinosa@ec.lactalis.com
Referencias
  1. Pediatrics, volume 141, number 2, February 2018.
  2. Hanson MA, Low FM, Gluckman PD. Epigenetic epidemiology: the rebirth of soth inheritance. Ann Nutri Metab. 2011; 58 (2): 8-15.
  3. Acta Pediátrica Hondureña, Vol. 7, No. 1 /abril 2016.
  4. Perinatol Reprod Hum. 2015;29(3):99-105.
  5. Ann Nutr Metab. 2019 ; 74(2): 93–106.
  6. J Pediatr Gastroenterol Nutr, Vol. 49, No. 1, July 2009.
  7. Carling S, Demment M, Kjolhede C, Olson C. Breastfeeding duration and weight gain trajectory in infancy. Pediatrics. 2015; 135 (1): 112-119.
  8. EFSA Journal. Scienti­c Opinion on nutrient requirements and dietary intakes of infants and young children in the European Union. 2013; 11 (10):103.
  9. American Academy of Pediatrics. Breastfeeding and the Use of Human Milk. Pediatrics. 2012;129 (3): 827-841.
  10. Journal of Pediatric Gastroenterology and Nutrition 41:584–599 November 2005 ESPGHAN Committee on Nutrition.
  11. Archivos Latinoamericanos de Nutrición, Vol. 62, N°1, 2012.
  12. Nutrients 2019, 11, 2737.
  13. Arch Pediatr Adolesc Med, Vol 163 (no. 4), apr 2009.
  14. Vos MB, Kaar JL, Welsh JA, Horn LVV, Feig DI, Anderson CAM, et al. Added Sugars and Cardiovascular Disease Risk in Children. Circulation. 22 de agosto de 2016.

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