sábado, mayo 18, 2024

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Águilas: sufrimiento para renacer y no morir

Las águilas viven 70 años, pero cuando llegan a los 30 son protagonistas de uno de los hechos más sorprendentes que registra la naturaleza. Con el pasar de los años, a estas formidables aves les crece tanto el pico y las garras que se curvan hacia abajo y les es casi imposible sostener sus presas. También sus plumas se llenan de humedad y hongos lo que les impide volar con la destreza y prestancia que les caracteriza. Entonces, el águila tiene solamente dos alternativas: dejarse morir o enfrentar un doloroso proceso de renovación que dura unos 150 días.

El renacimiento del águila

El proceso de renacimiento comienza cuando ellas vuelan hasta el sitio más alto que puedan encontrar y hacen un nido, acopian suficiente comida para estar 150 días sin cazar y, una vez hecho esto, dan inicio al siguiente paso, el que les permitirá vivir 40 años más.

A los 30 años el tamaño y curvatura de los picos ya no les permite cazar ni comer. Entonces, sola, en lo alto de la montaña, picotea o golpea fuertemente su viejo y deforme pico contra la roca con la intención de desprenderlo, hasta que finalmente lo consigue. Tremendamente adolorida, exhausta y desfalleciendo, el águila se recupera poco a poco en su lejano nido, hasta que luego de algunos meses le brota un nuevo pico, pequeño, frágil, hasta que alcanza la fuerza y tamaño necesarios para iniciar la nueva etapa de su renacimiento.

Ahora le toca el turno a sus enormes y curvadas garras, las cuales crecieron tanto que le impiden cazar presas. Es así que las lima fuertemente, una a una, contra las piedras.

Con el poder de su flamante pico se arranca los restos de las garras que ya no le servirán. La experiencia para renovar las garras, es sumamente dolorosa, pero su instinto le dice que es necesaria hasta que nuevamente sean capaces de desgarrar carne, triturar animales, y levantar presas cuatro veces su peso.

Ya tiene pico y garras nuevas, y sólo le falta hacer una cosa para volver a volar con la rapidez y precisión de siempre: renovar sus plumas. Se las arranca una por una. Desecha todas las que están llenas de mugre, quedando las alas casi desplumadas. Otra vez el tiempo es su gran aliado, y espera pacientemente que le salgan plumas nuevas, limpias, que reflejan el sol cual un espejo.

Entonces el águila, con pico, garras y plumas nuevas, vuela nuevamente por el territorio en el cual reina, el que dejó cinco meses para reinventarse, para volver a ser la de siempre por muchos años más.

Curiosidades de las águilas

Sus ojos son proporcionalmente grandes con relación al tamaño de sus cabezas, tienen un millón de células sensibles a la luz por cada milímetro cuadrado de retina –cinco veces más que el hombre–, y pueden ver más colores que los seres humanos.

En el video, la mamá águila empolla sus huevos haciendo frente al frío, el viento, la lluvia o la nieve.

Las crías son voraces y crecen rápidamente.

Las crías nacen alrededor de los 45 días de ser incubados sin importarles las más adversas condiciones climáticas. Son alimentadas con restos de carne predigeridos que degluten directamente en sus picos.

En el video se observa que pueden tener más de una cría, sin embargo, en ciertas especies, la que nace primero o la más grande y fuerte, empuja fuera del nido a las demás para ser la única en alimentarse.

Las águilas son monógamas, sumamente territoriales y no permiten la presencia de otras águilas en su espacio. Habitualmente construyen sus nidos en árboles altos o en elevados acantilados. La pareja de águilas usa siempre el mismo nido y lo refuerza año tras año, convirtiéndose en una enorme estructura que muchas veces pesa más de una tonelada.

De forma estilizada, son capaces de volar durante horas gracias a su gran capacidad de planeación, y siendo unas de las aves más veloces del mundo, pueden caer en picada a más de 300 km/h sobre sus presas.

La cacería

Sin duda alguna, las águilas aves depredadoras, resultan grandes, imponentes, fuertes, ágiles, veloces, de garras y picos poderosos. Sus más de 60 especies, algunas en peligro de extinción, están esparcidas en todo el mundo con excepción del ártico. Desde tiempos inmemoriales han sido admiradas y veneradas por el ser humano. Tienen diversos tamaños que van desde los 500 gramos las más pequeñas hasta los nueve kilos las más grandes. Ubicadas en la cima de la cadena alimenticia, son carnívoras por excelencia.

Águila calva: Habita en América del Norte y es el símbolo nacional de los EE.UU. Su plumaje es pardo a excepción de la cabeza y la cola que son blancas. Vive cerca de las costas y los lagos pues se alimenta básicamente de peces, aunque también puede comer pequeños mamíferos. A veces, desde un lugar aparente espera que un águila pescadora saque un pez del agua, y luego la persigue y hostiga hasta hacerle soltar la presa que después recoge y come.

Águila de las Filipinas: Vive exclusivamente en las selvas filipinas. Unas largas plumas marrones adornan su cabeza, y el mismo color lucen las alas y la parte posterior del cuerpo. Sus piernas y la parte delantera son blancas. Se alimenta de animales pequeños como serpientes y monos. En enero de 1992, antes que naciera el primer polluelo en cautiverio, por más de 14 años se intentó reproducirlas en el Parque Nacional Monte Apo de Filipinas. Y es qué, las hembras mataban a los machos y cuando conseguían que se apareasen, los huevos eran infértiles. Si en las Filipinas alguien atenta contra una de estas águilas puede penar 12 años de cárcel.

Águila perdicera: Desde la cuenca mediterránea hasta el sudeste asiático. Posee un plumaje marrón oscuro en el dorso, que contrasta con el más claro de la zona ventral. Las alas, un poco más cortas que en otras águilas, presentan unas franjas oscuras que destacan nítidamente, al igual que en la cola. Habitualmente caza perdices y palomas, aunque también se alimenta de conejos y lagartos. Sumamente agresiva con las demás aves rapaces, llega a atacar buitres y águilas reales.

Águila arpía: Vive en los bosques lluviosos de América del Centro y del Sur, y es considerada el ave rapaz más poderosa. Tiene un plumaje negro en la espalda, en la parte superior del pecho y las alas; que en la cabeza, es gris. Las plumas son blancas en el abdomen y en la parte inferior de las alas. Las de la cola son negras con tres franjas grises. Puede maniobrar entre las copas de los arboles a unos 80 km/h. y se alimenta principalmente de mamíferos pequeños y medianos como monos, armadillos y crías de venados o jabalíes. Considerada casi en peligro de extinción, esta hermosa ave toma su nombre de las Harpías, monstruos mitad mujer mitad ave de la mitología griega. Es el ave nacional de Panamá.

Águila Steller: Tiene como hábitat el noreste de Asia y las regiones costeras del pacífico ruso. Con un peso hasta de nueve kilos y una envergadura de 2.5 m, es una de las más grandes del mundo. Su plumaje va de marrón oscuro a negro en la mayoría del cuerpo, y es blanco en los hombros, el muslo, la corona y la cola. Se alimentan principalmente de salmón, al que pueden “pescar” ya sea volando o buceando, y también cazan de pie, sobre el hielo, esperando pacientemente que asome algún pez.

Águila real: Habita en gran parte de América del Norte, Eurasia y el norte de África, y algunos grupos sedentarios en Gran Bretaña, las islas del Mediterráneo y Japón. Ostenta un plumaje castaño oscuro que se torna dorado en la cabeza y el cuello, y blanco en los hombros y el extremo de la cola. El águila real es la más rápida del mundo y puede volar en picada a una velocidad de hasta 300 km/h. Caza desde conejos, marmotas, zorros, crías de cabras, ciervos y jabalíes.

Águila imperial del oriente: Es capaz de pelear con lobos y cazar zorros para alimentarse. Se le encuentra en Europa del este y gran parte de Asia. En invierno emigra al África oriental. Tiene en el cuerpo un hermoso plumaje marrón oscuro, el de la cabeza es de un pardo claro y en los hombros hay plumas blancas.

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